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La fractura entre la ciudad y yo. Una reseña de "Corina" (2024) por Urzula Barba Hopfner

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Seamos sinceros: el paso con el que marchan la expansión y la diversidad del cine contemporáneo mexicano es muy lento.   Si me permito ser completamente honesta, mi sorpresa fue grande al encontrar una película de cine mexicano donde el cronotopo de la vida urbana ya no está delimitado por la Ciudad de México. Se sintió como un respiro de aire fresco. ¡Gracias por reconocer otras urbes en México además de la gran capital!      También, p ensé, por un momento, que me encontraría de nuevo con otro esteretipo común del drama mexicano: ni estaba cansada de besar sapos, ni tampoco quería ser treintona, soltera y fantástica, ¿otro drama de amor donde las clases sociales se imterponen? No, gracias.      Esta película no es nada de eso. Mas bien, se trata de un coming-of-age  enmarcado en los temas del miedo, la confrontación, la ansiedad social y la independencia del código familiar. Tiene sus momentos débiles, donde la intención puede quedar plana;...

El nuevo arte de la insensatez

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  ¡Hola, tú! (Ilustración de Gustav Doré) Es verdad cuando dicen que el tiempo vuela. Este blog solía ser mi espacio adolescente para compartir textos pseudoliterarios, dispersos pensamientos, cuitas pre-adultez. No hay por qué borrar las experiencias del pasado, porque simbolizan el camino que hemos recorrido, así que los textos anteriores se quedan. Ahora, con una formación profesional en Literatura y Lingüística, una transformación de este espacio literario es indispensable.      E n este espacio de libertad artística y de expresión, podrás encontrar reseñas, estudios académicos sobre obras literarias particulares, ensayos, ficción y otras cosas que luego se quedan en el corazón y tienen que salir de alguna u otra forma.      Mientras continuamos con la tarea de gestionar este proyecto, comparto un breve texto prosaíco que refleja las meditaciones de una mente perturbada, la cual quiere dejar la decadencia emocional atrás; se trata de un momento de ...

Serpiente de Estrellas -Patricia Ávila (PDF)

Si la profa te obligó a comprar su miserable libro (porque si no, no vende), aquí está: Serpiente de Estrellas - Patricia Ávila

Niágara Falls

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Encontré un espacio bastante cómodo entre unos árboles donde apenas llegaba la luz. Sentí entre mis dedos el césped, frío como la noche. A pesar de ser poco más de las once, las multitudes habían desaparecido y en su lugar quedaba la música de la corriente y sus toneladas que caían a sesenta metros de altura; era un espectáculo fascinante, interminable. Podría presenciarlo toda la vida. Cerré los ojos. Me dije que, si no dormía en aquel momento, que hacía buen clima y que ninguna persona estaba ahí para molestar, no lo haría después. No lo logré inmediatamente; mi instinto no me dejaba dormir, ¡estaba en la calle, por el amor de Dios! Traté de ocupar mi mente, seguramente así lo conseguiría.  Recordé al joven que conocí unas horas antes, ¿me había dicho su nombre? Ni idea. Me dijo que vivía cerca de lugar, pero que casi nunca venía; eso me sorprendió muchísimo, ¡tantas personas que viajaban larguísimas distancias sólo para llegar aquí! «después de venir varias veces, ya ...

Cáncer —o divagaciones de un viejo terminal—

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Sonaban las campanas previas a los servicios de misa hasta las afueras del pueblo, para que nadie pudiera pasar por alto los servicios religiosos. «Señor, ¿de dónde nos visitan?», pregunta un humilde anciano acalorado, quien se tapa del sol con su sombrero de paja, a orillas de Yahualica, pueblo donde crecí. «Venimos a pasear a los nietos, para que sientan el calor de la provincia y conozcan sus raíces». Han pasado tres meses y desde entonces me abrumo con los recuerdos de la infancia más que en cualquier otra época de mi vida. Los más simples, las situaciones más insulsas: el día que cumplí quince años nadie lo recordó, ni mi madre tan trabajadora y dedicada tuvo el tiempo de pensar en el santo de su quinto hijo. Pasada una semana me llovió la carilla de todos mis hermanos, quienes recordaron apenas el martes siguiente mi aparente transición de niño a hombre. Ante sus rostros sorprendidos no hice más que soltarme en lágrimas. Dediqué mucho tiempo a la agricultura rudimenta...

El caballo de Dimitri Artemiev

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En el pueblo de Volgogrado, el campesinado vivía para dos cosas: la familia y el trabajo. Los hombres en aquel entonces se encargaban de todo oficio que el comercio pudiese brindar gracias al puerto fluvial, tan importante en esa región del Imperio. Por otro lado, las mujeres cuidaban a los pequeños con ímpetu. Todos cumplían con su deber. Cada mañana, las comadronas visitaban el mercado local en busca de novedades provenientes de Moscú; Cherkizovsky y recientemente otras pequeñas redes de comercio llegaban Volgogrado. A pesar de ello nada parecía haber traído tiempos mejores. Tanya Ivanova, como todos los días, aparecía para cumplir su más importante tarea. —¿Escucharon a la señora Markov? Asegura que la familia de Irina Fyodorova está en problemas, el señor Fyodorov y los otros trabajadores se rehúsan a continuar con el trabajo. Ya no tienen más que borsch para comer. —Y ni lo digas, escuché que en Kirova la situación es igual— respondió Alisa Antonova, esposa de un...

Experimento #1

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Abro los ojos y recobro los sentidos. Me doy cuenta de que mis manos tocan algo suave y pegajoso, mis oídos escuchan los latidos de mi corazón y mis ojos observan una habitación sucia, desolada y vacía. Estoy en una esquina, envuelto entre sábanas con una sustancia caliente entre las manos, no le doy importancia. Veo una puerta, al parecer está cerrada. Sin más cuidado me pongo de pie y pierdo el equilibrio por unos segundos, me doy cuenta de que no tengo zapatos ni pantalones. Eso no es importante. Camino a la puerta y la abro con mucha lentitud, ¿por qué mi cuerpo responde de tal manera? Me siento confundido, angustiado e incluso un poco incómodo, no recuerdo haber dejado la habitación donde dormía, ni mi casa. Pensándolo bien, no puedo pensar con claridad algún aspecto en especial, no tengo más que bocetos de dónde vivo, de con quién vivo, qué hago y de quién soy. Entre más vueltas le doy al asunto, más absurdo me parece. Una luz cegadora me bloquea por unos segundos, espero un...